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“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho” Cervantes

Consejos para cuidar tus libros

El papel se deteriora de manera natural con el paso del tiempo. Pero existen algunas recomendaciones para cuidar los libros, conservarlos en buen estado y evitar que se deterioren de forma prematura. Las más importantes se enumeran a continuación.
Evitar que los libros queden expuestos al sol. La luz intensa  daña tanto el papel como la tinta. Después de sufrir durante algún tiempo la incidencia directa de los rayos, la tinta perderá intensidad (es decir, se borrará) y el papel se resecará, se volverá quebradizo y durará mucho menos tiempo.
No colocarlos en sitios húmedos. La humedad excesiva también afecta al papel: lo deforma, cambia su composición y reduce su duración. Y también altera la tinta, ya que provoca a menudo que se desplace de su ubicación original y da lugar a manchones que afean las páginas y a veces llegan a imposibilitar la lectura. Por eso, se debe procurar ponerlos en habitaciones secas y, de ser posible, lejos de ventanas por donde la lluvia, en un descuido, pudiera colarse. Si pese a los cuidados no se puede evitar cierto nivel de humedad, es posible recurrir a la colocación de bolsitas con arroz en los anaqueles u otros de los trucos que también se usan para combatir la humedad en los armarios.
Tener cuidado con las fuentes de calor. Si los libros se ponen muy cerca de una estufa o de otra fuente de calor, pueden sufrir por el problema opuesto al anterior: la falta de humedad. Además, las hojas pueden secarse demasiado y tornarse demasiado quebradizas.
Usar forros y sobrecubiertas. Este tipo de protección es muy apropiado para los ejemplares que más se utilizan. Con estas coberturas, se evita que sus portadas, y en ciertos casos también sus páginas interiores, se deterioren. Existen protectores intercambiables, de cuero, goma EVA y otros materiales, que se pueden poner y quitar del volumen que se esté leyendo y evitar que se dañe durante su traslado. Una alternativa parecida es protegerlo con una bolsita de plástico cuando se lleva en un bolso, mochila u otro recipiente.

Hay muchos lectores apasionados a quienes les gustan los libros un poco viejos, a los que se les note que han sido leídos, incluso muchas veces. De todos modos, el objetivo de estos consejos no es pretender que el libro permanezca como nuevo a lo largo del tiempo, lo que es imposible, pero sí evitar que se deterioren antes de tiempo y se vuelvan difíciles o imposibles de leer.

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